La crisis de 2008 frenó en seco la economía y con ello, uno de los sectores que más empleos generaban, la construcción. En Salamanca, tras un boom de desarrollos urbanísticos en todos los pueblos del cinturón de la capital que recalificaban suelo rústico como urbano con miles de futuribles viviendas, el parón dejó en la estacada urbanizaciones, proyectos y miles de viviendas que nunca llegaron a construirse. Ahora, 20 años después y con un sector recuperado se están retomando proyectos en esos planes parciales que quedaron olvidados esperando tiempos mejores.
El alfoz concentra buena parte de ese crecimiento del sector de la construcción a pesar del alto coste de suelo, materiales y mano de obra. A los ayuntamientos llegan de nuevo proyectos de urbanización de bloques y vivienda unifamiliar sin llegar a las cifras de principios de siglo, pero si con un goteo constante. El precio del metro cuadrado ronda los 200 euros en localidades como Cabrerizos, Carbajosa, Villares de la Reina, Villamayor, Santa Marta o Aldeatejada, subiendo o bajando dependiendo de la zona o de la edificabilidad del solar de la que depende que se pueda construir unifamiliar o en bloque.
A pesar del alto precio del suelo, las localidades del alfoz tienen un atractivo que hace que los que compran paguen: servicios similares a los de la capital. Esto ha hecho que, en tan solo 20 años, haya pueblos en los que la población haya crecido un 300 por ciento. Más población, más servicios, más demanda, más precio.
En Cabrerizos la demanda de suelo es una constante, sobre todo por parte de particulares que buscan una parcela para construir, asegura el alcalde Claudio Rodríguez. En estos momentos la localidad no tiene escasez de suelo urbano, de hecho, tendría capacidad para albergar hasta 1.300 viviendas nuevas repartidas en varios planes parciales que todavía están pendientes de desarrollar. De hecho, están revisando sus normas urbanísticas con el fin de actualizarlas, más que con la intención de recalificar nuevo suelo urbano.

Algo similar ocurre en Villares de la Reina, que acaba de aprobar sus normas, aunque estas no incluyen nuevos sectores urbanos, ya que se centran más en una renovación como incrementar la edificabilidad del polígono industrial y la obligatoriedad de tener este documento al tener más de 5.000 habitantes. De momento, Villares de la Reina tiene suelo suficiente para construir, reconoce el concejal Fernando Martínez. Hay suelo urbanizable en la zona de la ronda, y en el entorno a la carretera de La Mata. De hecho, ahora mismo se está construyendo en varios puntos de la localidad en un pueblo que ha duplicado su población. La localidad tiene capacidad de crecer para un máximo de unas 1.000 viviendas.
Alrededor del casco urbano se centran los nuevos crecimientos urbanísticos previstos en Villamayor de Armuña. Todavía quedan parcelas en las urbanizaciones, sin embargo, el principal crecimiento a futuro se dará en la zona de la carretera de Ledesma, entre la localidad y Salamanca, donde hay varios planes parciales en desarrollo. En total, unas 1.200 viviendas si se desarrollan todos los planeamientos previstos. “Hay demanda y hay promociones de vivienda, aunque esté caro”, asegura su alcalde Ángel Peralvo que reconoce que “no tenemos tanta demanda de suelo como de vivienda, hay promociones y perspectivas de promoción, el problema es lo caro que resulta construir en este momento”.
Carbajosa de la Sagrada es una de las localidades donde más visible es la alegría del sector. Además de las promociones pequeñas, de vivienda unifamiliar en las urbanizaciones, se han puesto en marcha varios proyectos en sectores que combinan vivienda en bloque con unifamiliar. El concejal José Álvarez asegura que en la localidad “queda suelo urbanizable con espacio para unas 1.300 viviendas si se desarrolla”. Una de esas zonas está en el camino de Arapiles donde se ha recuperado un proyecto parado durante dos décadas que prevé 375 viviendas y que ya está en proceso. También se han recuperado proyectos que quedaron a medias, como una promoción de vivienda unifamiliar que durante años ha tenido solo construida la estructura.
En cuanto a las parcelas individuales para autopromoción hay oferta en las urbanizaciones, pero con precios que superan los 200 euros el metro cuadrado y subiendo. Además, el crecimiento en la localidad es constante. En los últimos 20 años la población ha pasado de unos 1.500 habitantes a los 7.800 de la actualidad. Un crecimiento que afecta a todos los sectores, incluido el industrial, por eso el Ayuntamiento tiene previsto la ampliación del El Montalvo III.

Por su parte, Aldeatejada también se ha convertido en el refugio de muchos nuevos vecinos que han optado por un municipio que todavía mantiene una esencia de pueblo y que cada vez cuenta con mejores servicios. La localidad ha crecido en 20 años más de un 300 por ciento, lo que ha supuesto mucha construcción. En la actualidad, los que buscan terreno pueden encontrar parcelas en las urbanizaciones. Los grandes proyectos urbanísticos se centran en las zonas entre la localidad y la capital como las yugas, con espacio para más de 500 viviendas. El mayor repunte se ha notado en estos últimos cuatro años, asegura su alcalde Enrique García a pesar del precio del suelo. “A mucha gente le gustaría quedarse, pero entre el terreno y el precio de los materiales está caro”, concluye.
En Santa Marta de Tormes el mercado siempre ha estado en movimiento, aunque durante años las grandes promociones escasearan. La localidad ha retomado el ritmo y actualmente en tramitación hay tres grandes sectores que concentran la construcción de más de 1.000 nuevas viviendas y que darán respuesta a la demanda en una localidad que sigue siendo la alternativa para muchos compradores.




