La Junta de Castilla y León ha comprado un vehículo que funciona como laboratorio móvil de diagnóstico y análisis del patrimonio, que cuenta con un sistema de evaluación de bienes culturales flexible, adaptable a las circunstancias sobre el terreno.
Según la descripción de la compra "se trata de un equipamiento e instrumentación científica especializada en metodologías de ensayos no destructivos y que permite realizar, entre otros, el análisis de las condiciones climáticas en las que se encuentra el bien; la caracterización y estudio del estado de conservación de materiales pétreos, cerámicos, metálicos, vítreos, capas pictóricas o nuevos materiales; el análisis de las características mecánicas de los elementos; la caracterización de grandes superficies, pinturas murales, análisis de alteraciones en edificios y estudios de humedades (drones); el levantamiento 3D, la evaluación del subsuelo y de los paramentos verticales, el estudio de huecos, irregularidades y grietas para valoración estructural (geo radar), o el análisis químico y la caracterización a nivel molecular sin tomas de muestra".
La inversión para la compra y equipamiento es de 1,3 millones de euros destinados a la toma masiva de datos para su análisis posterior, tanto de los elementos muebles como inmuebles BIC de Castilla y León.





