El vecindario, los círculos cercanos y los diferentes clanes de Salamanca siguen consternados, pero también “cabreados” por la noticia. Unos por lo que ha sido el hecho en sí, por conocer a la mujer y a ambas familias y por lo que le ha hecho pasar este maltratador a la víctima; otros por la mala fama que actos de este tipo dejan entre la comunidad gitana. Todos fijan su malestar en J.M.J.J., el responsable de tal atrocidad.
Entre los vecinos aseguran que no “sabíamos absolutamente nada de esto”, aunque la Policía Nacional aseguró que su intervención se debió a una llamada de alerta de uno de ellos. Se mostraban sorprendidos porque un acto como ese hubiera sucedido durante un mes cerca de sus viviendas; lo contaban ante los numerosos medios de comunicación que este martes se concentraban a los pies del número 38 de la calle Linares.

Allí, en ese 38 del barrio del Carmen, residía -por llamarlo de alguna forma- J.M.J.J. junto a su madre y su pareja sentimental. Durante un mes se dedicó a maltratar a esta última, no le dejaba asearse, le hacía realizar sus necesidades en un cubo, le había cortado el pelo y atado de pies y manos con unas bridas.
Intentó zafarse durante todo este tiempo, prueba de ellos son las marcas que le han quedado en muñecas y tobillos, que se pueden ver en las imágenes a las que ha tenido acceso Salamanca24horas.com. Marcas físicas, pero también psicológicas de un auténtico calvario que sufrió esta mujer hasta que fue liberada el sábado por dos agentes de la Policía Nacional.

Un hecho que no ha gustado nada entre los clanes de Salamanca
Además de los vecinos, la noticia no ha gustado nada entre los diferentes clanes que conforman la comunidad gitana de Salamanca. Creen que es una forma de manchar su imagen y un acto impropio.
Sin embargo, a pesar de que los vecinos sí se han mostrado sorprendidos, quienes conocían a J.M.J.J. no les ha extrañado mucho este suceso, aunque no le creían capaz de algo tan extremo.
Es del barrio de San José, a pesar de vivir en El Carmen, y tal y como afirman fuentes cercanas al círculo familiar, es una persona psicológicamente inestable, situación que, aseguran, se agravó con la muerte de su padre.

Precisamente su madre también fue detenida y enviada a prisión por “conocer la situación”. A.J.M. fue la persona que, tras mucho insistir los agentes, abrió la puerta a los policías nacionales que encontraron la buhardilla donde estaba retenida la víctima junto al arrestado.
Si bien, tanto vecinos como conocidos apuntan a la mala fe de J.M.J.J., no comentan lo mismo sobre la madre, de la que aseguran que también vivía un infierno y que tenía miedo. De hecho, también ante los medios de comunicación presentes el martes en el número 38 de la calle Linares, los vecinos también comentaban fuera de micrófono (off the record, que se conoce en el gremio) que la madre también era golpeada, mientras que fuentes cercanas a esta aseguran que en alguna ocasión ya había comentado que su hijo presuntamente la maltrataba.
La Policía Nacional continúa investigando todo lo relacionado con este macabro suceso.




