Las siete de la tarde en el reloj de La Glorieta marcaba la cuenta atrás de un tiempo tan esperado como el ansía que se respiraba por ver faena, pero sobre todo por sentir el toreo.

Ningún entrante ahora mismo es mejor en una tarde de toros que el comienzo de una Verónica pausada del maestro Morante de la Puebla. Aunque solo sea una en toda la tarde; esos lances son los que se sienten y los que se graban a fuego en las retinas y en el corazón. Desprenden algo tan mágico que es casi imposible de describir y que, desde luego, es una experiencia que hay que vivir.
La afición de Salamanca tenía mucho que celebrar este 12 de junio de 2026. La II Edición de la Corrida Extraordinaria de San Juan de Sahagún pasará a la memoria de La Glorieta por ser una tarde de acontecimientos taurinos, aunque a todos nos hubiese gustado que el ganado hubiera acompañado más, pero así es el toreo.












