Las siete de la tarde en el reloj de La Glorieta marcaba la cuenta atrás de un tiempo tan esperado como el ansía que se respiraba por ver faena, pero sobre todo por sentir el toreo.

Ningún entrante ahora mismo es mejor en una tarde de toros que el comienzo de una Verónica pausada del maestro Morante de la Puebla. Aunque solo sea una en toda la tarde; esos lances son los que se sienten y los que se graban a fuego en las retinas y en el corazón. Desprenden algo tan mágico que es casi imposible de describir y que, desde luego, es una experiencia que hay que vivir.
La afición de Salamanca tenía mucho que celebrar este 12 de junio de 2026. La II Edición de la Corrida Extraordinaria de San Juan de Sahagún pasará a la memoria de La Glorieta por ser una tarde de acontecimientos taurinos, aunque a todos nos hubiese gustado que el ganado hubiera acompañado más, pero así es el toreo.

Esta tarde hemos asistido a la resurrección de José Antonio Morante de la Puebla en Salamanca, aunque no la que habíamos imaginado, ese torero sevillano de corte antiguo que tiene loco a medio mundo a sus 46 años y que al mismo tiempo dejó loco al aficionado local, nacional e internacional en aquel gesto de hace exactamente ocho meses, cuando por una supuesta promesa a Dios, según ha dado a conocer el propio torero en varios medios de información nacional, se quitó la coleta en los medios de la plaza más importante del mundo, Las Ventas.
Él siempre recalcó que se quitó la coleta, no que se la cortó, quizás por un sentimiento de arrepentimiento y tal vez de culpa también porque la afición, esa que tantas veces lo ha criticado por sus desplantes, por sus no querer ver a muchos toros, ahora lo ama y no concibe el toreo sin su presencia. Al menos, todavía no.
Y esto es justamente lo que ha pasado hoy en el coso charro. Desde que comenzaron los rumores por una nueva apuesta de toros en el día San Juan, nadie concebía ya esta tarde sin la presencia de Morante. Han sido muchos días de espera y de incertidumbre por ver si la salud dejaba al maestro cumplir con su cita en La Glorieta.
Cupletero, del hierro de Garcigrande, fue el primero de los seis astados en pisar la arena. Desentendido de salida, acudió con alegría al caballo de Ángel Rivas hasta en tres ocasiones, en la tercera, cuarta y quinta línea marcadas para la suerte de varas (la última vez fue puesto por Daniel Luque tras una orden directa de Morante). Recibió una fuerte ovación el varilarguero de la tierra.

Morante se cerró mucho en tablas con el capote, teniendo un pequeño susto al ser desarmado. En tablas también comenzó la faena, dejando elegantes detalles reconocidos enseguida por la afición. El de Garcigrande fue noble y tuvo clase, hizo el amago de venirse a menos, aunque el mimo de Morante impidió que se afligiera, lo cuidó hasta el final sellando muletazos muy profundos y de calidad. Una eficaz estocada obligó a salir el primer pañuelo blanco de la tarde. Oreja.

El cuarto de la tarde de García Jiménez se llamó Esaborío, como fue realmente, soso, sin gracia. Tras un segundo buen puyazo a cargo de Germán González, el toro fue poco claro, las caras de Morante lo decían todo. Pero lejos de lo que todos pensaban, MdlP tardó en ir a por la espada de verdad y lo intentó. Creyó cuando nadie nadie creía y cómo para no, feo, anovillado y para colmo desganado; por eso, difícil creer. Habrá que esperar a septiembre…
El otro acontecimiento y, no menos importante, era la presentación de Daniel Luque, el torero de Gerena que este 12 de junio pisaba por primera vez de luces el coso charro en sus 19 años de alternativa como matador de toros. Desde luego, la espera ha merecido la pena porque los aficionados hemos podido disfrutar de un Luque en su mejor versión, ese Luque transformado que ahora es ejemplo del esfuerzo y la fe para ser figura del toreo.
Contra todo pronóstico, casi desde sus inicios Daniel Luque apuntó que su cometido en la vida taurina era llegar a lo más alto y regentar uno de esos puestos a los que solo llegan los elegidos. Y, él lo ha hecho todo para ser uno de esos elegidos.

Guió suave Luque al de La Ventana del Puerto, Malhecho, un toro bajo y de escaso trapío que recibió un buen puyazo a cargo de José Manuel García ‘Patillas’. Necesitó tiempo y el sevillano se lo dio antes de quitar por Chicuelo casi en los medios. Le brindó el toro a los aficionados en su primera toma de contacto, iniciando la obra por ayudados por alto, a pies juntos. Si algo tuvo el conjunto fue firmeza, pues Luque no se descompuso en ningún momento ni tampoco perdió la fe en este Malhecho al que le faltaron muchas cosas, entre ellas la transmisión, que esta vez no hizo falta para la entrega del público, pero donde primó el buen corazón. Fue un toro para ganar confianza y tirar de improvisación, de entreno personal, donde eso sí, el de Gerena mandó. Oreja. En el turno de banderillas, el capote de Morante tuvo un importante protagonismo, colocado y siempre pendiente para cortar a los hombres de plata. Detalles que en el toreo actual se agradecen.
En el quinto seguía apretando el calor en La Glorieta, todo lo decía el movimiento de los abanicos. Dicen que no hay quinto malo, pero dicen, porque parece que hoy los nombres de las reses han sido escogidos a dedo, y no para bien precisamente. Discreido, palabra que, por cierto, no recoge la RAE, pero sí “descreído” que significa “falto de fe”… Por este toro de Olga Jiménez nadie daba tampoco un duro, menos Luque, que no había venido en balde.

Excesivos fueron los capotazos que se le dieron en el turno de las banderillas a este quinto de la tarde, tanto que la tarde se aplomó. La poca carne que había la puso toda en el asador el de Gerena que regaló unos derechos de mano baja, con los vuelos, puras caricias.
Daniel Luque vino a Salamanca en su mejor momento y brindó su mejor versión aun falto de material.
Marco Pérez, el único de la terna ‘Made in Salamanca’ ya fue partícipe en 2025 de la que fue una tarde histórica por la recuperación de los toros por San Juan de Sahagún en Salamanca, aquellos festejos que engalanaban la ciudad cuando él todavía era muy niño.
Hace un año salió por la Puerta Grande de esta plaza y esta tarde lo ha vuelto a hacer con una y dos orejas.
La actitud esta tarde no se le pudo reprochar al charro pese a que las prisas siguen sin corregirse. En su primero se presentó con una larga cambiada, rodilla en suelo, para después sacar hacia los medios por Verónicas a pies juntos a ese colorado, ojo de perdiz, de Domingo Hernández. El puyazo no entró, o no debería de entrar en concurso, al no quedar bien colocado en las rayas asignadas especialmente para ello. Destacaron con los palos Elías Martín y Vicente Herrera, que se asomaron al bancón y saludaron una ovación.

Brindó Marcos al maestro Capea, tan discreto como siempre en el tendido. Puso en pie a varios aficionados en el inicio, valiente, de rodillas, conduciendo bien al de Domingo y dejándolo respirar. El colorado de Traguntía tuvo mejor embroque que finales, soltando siempre la cara en el remate, eso tan incómodo para los toreros. Quiso aprovechar Marco hasta el último halo de aliento de su oponente, en una obra donde se apostó pronto por las cercanías, sin tiempos, dejando lo acontecido en ‘stand by’. Estocada fulminante por la que el palco concedió la tercera oreja de la tarde.
La última res de la concurso tuvo el hierro de Carmen Lorenzo, sin duda el más bonito y torero de cara que salió por toriles y al que Marco se fue a portagayola. Midió bien el castigo Alberto Sandoval y colocó buen par de nuevo Vicente Herrera.
El pupilo del maestro Capea, Betunero de nombre, salió con el motor cargado al cien por cien de toriles. Repetía, pronto, bravo, con movilidad y continuidad, desde luego el más trasmisor del encierro. Pedía más distancia, era un toro para lucir, y las prisas, comprensibles por agarrar triunfo, quizá volvieron a pasar factura. Las ganas, sin embargo, fueron de nuevo el epicentro de la composición de Marco Pérez. De nuevo fulminante con los aceros y dos orejas.
El lleno se rozó prácticamente en La Glorieta en una aclamada tarde que retrasó unos minutos la salida del primer astado mientras la muchedumbre tomaba asiento. En el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el capellán de la plaza Constantino Cascón, recientemente fallecido.
Una vez concluido el festejo, la empresa BMF Toros publicó en sus redes sociales los premiados de la corrida concurso: 'Mejor Toro' Cupletero de Garcigrande; 'Mejor Picador', Ángel Rivas; y 'Mejor Lidiador', Rafael González Amigo.

FICHA DEL FESTEJO:
- Morante de la Puebla: Oreja y saludos.
- Daniel Luque: Oreja y ovación.
- Marco Pérez: Oreja y dos orejas.




