Desde conocer cómo funciona el oído humano hasta interactuar con un perro-robot. Estas y un sinfín más de experiencias se abren al público hoy viernes 25 de septiembre en la que es desde las 17:30 horas la cuna de la investigación: la plaza del Oeste de Salamanca.
El barrio de la cultura y el arte urbano se viste de ciencia gracias a la celebración de la Noche de los Investigadores, a la que una edición más se une la Universidad de Salamanca colocando alrededor de 70 stands donde más de 400 investigadores y estudiantes acercan su día a día a los vecinos de Salamanca.
Comprensible, cercana y dinámica. Así se siente este viernes la investigación, una profesión diversificada en múltiples ramas que van desde conocer los entresijos de la lingüística hasta aprender a mirar por microscopio.
Asimismo, con el propósito de acercarse a este mundo, niños, jóvenes, adultos y mayores no han dudado este viernes en recorrer la plaza del Oeste y sus calles aledañas, divididas en estas citadas temáticas que envuelve a la investigación.
En primer lugar, la propia plaza del Oeste se convierte en la casa de la biomedicina, la neurociencia y la salud. Maquetas que simulan el cerebro, ondas acústicas o los detalles de la visión son protagonistas en este espacio.
En cambio, una vez se emprende el camino hacia las inmediaciones de la plaza, se encuentra la calle Melchor Cano, donde multitud de personas ahondan en los secretos que esconden la tecnología y la innovación digital. En concreto, en esta calle llama la atención un corro de asistentes que ríen, interactúan y se sorprenden sin parar.
En el centro de dicha circunferencia humana, un perro-robot, teledirigido por uno de los investigadores, salta, corre y hace acrobacias, acercando de esta manera la tecnología avanzada a los vecinos salmantinos. La calle Nieto, en cambio, se convierte en la cuna de la física, química, geociencias, el estudio del clima, las matemáticas, las cúpulas y las observaciones espaciales.

“La idea es descubrir a la población lo que tienen más cerca”
Dando un salto desde la tecnología de la calle Melchor Cano, se llega a la calle Palacio Valdés, donde la naturaleza se abre paso de la mano de la botánica, el suelo y la biotecnología. En este sentido, nos encontramos a ‘Bellotero’, una asociación de estudiantes universitarios dedicados a la divulgación de la naturaleza.
Con ayuda de ilustraciones, libros y ejemplares reales, este colectivo se encarga de dar a conocer la fauna y la flora que Salamanca tiene para ofrecer: “La idea es descubrir a la población lo que tienen más cerca, que normalmente no se fijan en ello, pero está ahí”, explica una de las integrantes, señalando una gran cantidad de piñas, plumas e incluso hongos salmantinos dispuestos sobre la mesa de su stand.

Continuando con el estudio de la naturaleza, encargados de varios stands se encuentra la Unidad de Excelencia de Agroenviroment, del que forma parte un grupo de investigadores en Ciencias Agrarias de la Universidad de Salamanca, que trabajan en el Centro de Investigación en Agrobiotecnología. En concreto, llama la atención una mesa repleta de muestras microscópicas, dentro de las cuales se encuentra un elemento que podría convertirse en una ‘medicina natural’ para la agricultura: “Desde el laboratorio de Fitopatología y Control Biológico, nos dedicamos a estudiar un hongo beneficioso que se llama tricoderma”, explican.
Según cuentan, este es un hongo que vive en el suelo, que a su vez tiene la propiedad de proteger a las plantas de los patógenos y crisis que pueden asaltar al propio suelo: “Lo que hacemos es aplicarlo a las plantas de cultivo en diferentes momentos de la cosecha. La idea final es reducir de manera completa el uso de químicos, siendo sustituidos por este hongo”.
La sociedad, la literatura y la Historia: unas ramas de la investigación por descubrir
Las letras. Un mundo lleno de grafías y lenguas que, de la mano de la Historia, se convierten en una de las principales herramientas de la evolución humana. En la zona sur de la calle Fray Luis de León y en la calle Pampín, esto lo conocen bien. En esta última, llaman la atención varios stands donde niños y adultos juegan con mapas, plumas estilográficas y lupas.
Entre todas esas mesas, se da con una en la que la Edad Media es la clave: "Trabajamos con las letras, con las grafías del castellano medieval. Lo hacemos de una forma didáctica. Hemos reproducido el alfabeto del abecedario medieval en un pergamino para que los niños puedan ver cuál era el trazo de esas letras y poder escribir, por ejemplo, su nombre imitándolo”, explican.

El uso de la palabra también es clave para el último de los temas descubiertos en esta edición de la Noche de los Investigadores: las Ciencias Sociales, la Educación, la democracia participativa, la sostenibilidad urbana y las emociones, que se desglosan en la zona norte de la calle Fray Luis de León.
Pero esto no acaba aquí, la calle Wences Moreno alberga, desde las 20:00 hasta las 22:30 horas, varios espectáculos donde la ciencia y el arte van de la mano. La primera en comenzar ha sido ‘Jugando con fuego’, una divertida puesta en escena para público familiar que combina la física y la química con las artes circenses. Más tarde, el encargado de cerrar la jornada ha sido el concierto del grupo salmantino de música folk/celta The Paddy’s Project.




