Investigadores de la Universidad de Salamanca (USAL), el Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCyL) y el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) han demostrado que determinados niveles moderados y controlados de oxidación pueden favorecer la captación de glucosa por parte del músculo esquelético.
El estudio, publicado en la revista científica Redox Report, aporta nuevas evidencias sobre el papel del euestrés oxidativo, un proceso por el que las moléculas oxidantes actúan como señales que ayudan a regular el funcionamiento de las células.
La investigación, firmada por Eva Martín-Prieto, Leonardo A. Catalano-Iniesta, Escarlata Fernández-Puente y Jesús Palomero, cuestiona la idea de que todas las sustancias oxidantes son perjudiciales para el organismo. Aunque un exceso puede provocar daños celulares, determinadas cantidades son necesarias para que las células se comuniquen y desarrollen sus funciones.
Dos proteínas clave para captar glucosa
El equipo ha analizado cómo estas señales oxidativas intervienen en el metabolismo muscular. Los resultados muestran que determinadas condiciones de oxidación moderada se asocian con la activación de las proteínas AMPK y AKT, así como con el desplazamiento de GLUT4 hacia la membrana celular.
Esta última proteína facilita la entrada de glucosa en las células musculares, un proceso fundamental para obtener energía y mantener unos niveles adecuados de azúcar en sangre.
Para comprobarlo, los investigadores utilizaron células musculares C2C12 y fibras musculares aisladas de ratón. Entre los estímulos estudiados, observaron que el peróxido de hidrógeno favorecía la captación de glucosa de forma dependiente de su concentración. También detectaron efectos similares en determinadas condiciones relacionadas con el óxido nítrico.
Nuevas perspectivas para la diabetes tipo 2
Los resultados pueden ayudar a comprender mejor la resistencia a la insulina, una alteración que dificulta la entrada de glucosa en las células y está relacionada con la diabetes tipo 2 y el envejecimiento.
Los investigadores destacan que no se trata de eliminar todas las sustancias oxidantes del organismo, sino de mantener el equilibrio entre sus efectos beneficiosos y perjudiciales. Una reducción excesiva de estas moléculas también podría interferir en procesos fisiológicos necesarios.
No obstante, el estudio todavía no demuestra que este mecanismo permita revertir la resistencia a la insulina ni que pueda utilizarse como tratamiento. Para comprobar su posible aplicación en la diabetes será necesario realizar nuevos experimentos en modelos específicos de la enfermedad.
El equipo de la USAL pretende profundizar ahora en los mecanismos que regulan el euestrés oxidativo para identificar posibles dianas farmacológicas que permitan favorecer la captación de glucosa sin provocar daños celulares.



