Agosto suele dejar algunas de las jornadas más calurosas del año en la provincia de Salamanca. Con temperaturas que con frecuencia superan los 35 grados, los huertos familiares necesitan una atención especial para que las hortalizas no sufran estrés hídrico y la producción no se resienta.

Tomates, pimientos, calabacines, pepinos o judías verdes son algunos de los cultivos más habituales en los huertos salmantinos durante el verano. Sin embargo, muchos de los problemas que aparecen en estas fechas no se deben únicamente al calor, sino también a pequeños errores de manejo que pueden corregirse fácilmente.
Regar cuando el sol aprieta
Uno de los fallos más comunes es sacar la manguera en las horas centrales del día. Con el suelo muy caliente, gran parte del agua se evapora antes de que las raíces puedan aprovecharla.
Lo más recomendable es regar a primera hora de la mañana o al caer la tarde, cuando la evaporación es mucho menor y la humedad permanece durante más tiempo en la tierra.
Echar poca agua todos los días
Regar unos minutos cada jornada puede parecer suficiente, pero hace que las raíces permanezcan cerca de la superficie, donde el terreno se seca con rapidez.
Es preferible realizar riegos más profundos y espaciados, favoreciendo que las raíces crezcan hacia capas donde la humedad se conserva durante más tiempo.
Dejar la tierra sin protección
La tierra desnuda pierde agua rápidamente durante las olas de calor. Una sencilla capa de paja, restos de siega secos o corteza vegetal ayuda a mantener la humedad, reduce la temperatura del suelo y limita la aparición de malas hierbas.
No recoger las hortalizas cuando están listas
Tomates demasiado maduros, calabacines que crecen más de la cuenta o judías que permanecen varios días en la planta hacen que esta concentre sus esfuerzos en esos frutos y reduzca la producción de nuevos.
La recolección frecuente ayuda a mantener la planta activa durante todo el verano.
Pensar que el huerto puede esperar varios días
Durante agosto, una planta puede pasar de estar sana a mostrar síntomas de marchitez en apenas 24 o 48 horas si coincide una ola de calor o aparece una plaga.
Revisar el huerto cada día permite detectar hojas amarillas, falta de agua o la presencia de pulgones, araña roja u otros insectos antes de que el problema se agrave.
Unos minutos al día pueden salvar la cosecha
Los especialistas recuerdan que dedicar unos minutos diarios al huerto durante agosto es suficiente para prevenir la mayoría de los problemas. Revisar el estado del riego, eliminar las malas hierbas, mantener los tutores en buen estado y cosechar con frecuencia son tareas sencillas que ayudan a que tomates, pimientos y otras hortalizas superen sin dificultades el mes más exigente del verano.

Con estos cuidados, los huertos salmantinos pueden seguir ofreciendo una producción abundante durante las próximas semanas, incluso en los días de más calor.



