Son muchas las personas que, cada año, con la llegada de la época estival, intentan perder peso para verse lo mejor posible en bañador. Los métodos para conseguirlo, sin embargo, no siempre son los más idóneos y conllevan consecuencias negativas para el cuerpo: de padecer un trastorno de la conducta alimentaria al aumento de los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Susana González, profesora del Área de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la USAL, avisa sobre el peligro de las dietas extremas y recomienda unos hábitos para superar con éxito y salud la famosa operación bikini.
El peligro de las dietas extremas o eliminar macronutrientes
De la dieta paleólitica a la Dunkan. Son numerosos los planes de alimentación que se popularizan en verano y son objeto de controversia. El último en llegar es el basado en las características de las princesas Disney. Así, en el día protagonizado por Blancanieves solo se pueden comsumir manzanas; en el de Pocahontas, alimentos crudos; mientras que el de La Sirenita es directamente de ayuno y solo se puede beber agua. "No tiene ningún sentido desde el punto de vista de la salud. Cuanto más restrictivo seas, más difícil es lograr una dieta equilibrada", señala Susana González.
Uno de los peligros de las dietas restrictivas es, precisamente, que "no se logra una adherencia" a un plan de alimentación por el tiempo limitado en el que se llevan a cabo. Otro es que "son desequilibradas". "Por ejemplo, en las cetogénicas no se mezclan macronutrientes. Evitan juntar grasas con hidratos de carbono. Es un problema y tiene repercusión para la salud", añade. Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía para el cuerpo; las grasas saludables ayudan a absorver vitaminas como la A, D o E; y las proteínas son esenciales para construir y reparar tejidos, y producir enzimas y hormonas. Por ello, deben estar presentes en todas las comidas.
Las dietas ricas en proteínas son una prioridad para las personas que buscan ganar masa muscular. Su consumo ha de hacerse también sin olvidar el resto de macronutrientes y con moderación para evitar riesgos. "Tiene que haber un equilibrio entre la proteína que ingerimos y la que eliminamos. No se puede acumular. Si se consume más de la necesaria, se elimina por la orina". Esa carga adicional sobre los riñones puede derivar en insuficiencia renal. También se han reportado casos de osteoporosis o complicaciones gastrointestinales. "Hay que ser muy cautos".
Inmediatez sobre el cuidado de la salud
Las llamadas dietas milagro son resultado de primar la rapidez para adelgazar a la propia salud. "Estamos en tiempo de quererlo todo de forma inmediata. Eso no funciona para perder peso. El plan de alimentación tiene que ser hipocalórico, lento", recuerda la profesora de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia. Detrás de ese deseo por la rapidez se encuentran las redes sociales, "donde prima mucho la imagen. Dentro del normopeso hay mucha gente joven que quiere el IMC más bajo posible".
Por si queda alguna duda, preguntamos a Susana González sobre si existe alguna forma de bajar peso en poco tiempo y de forma saludable. "Hay algunas dietas muy bajas en calorías", reconoce. No obstante, su recomendación se limita a aquellas personas con problemas de obesidad. "Tienen que estar controladas, porque a veces se necesitan complementos vitamínicos. Debe haber mucho seguimiento", añade.
Hábitos que sí son saludables

Lejos de las dietas milagro, existen hábitos que se pueden seguir en verano para tener un peso saludable. La profesora de la Universidad de Salamanca recomienda tener mucha hidratación -el agua es un nutriente-, ingerir cantidades adecuadas de proteína e hidratos de carbono y consumir cinco raciones de verdura y fruta al día. "Dan muchas vitaminas, fibra, minerales y agua". Una forma de controlar todo ello es con el método del plato de Harvard, que se divide en tres partes principales: vegetales (50%), hidratos de carbono complejos (25%) y proteínas (25%).
Llevar una alimentación sana, no obstante, se torna más difícil en verano, donde es más común ceder a los excesos o comer fuera de casa. Susana González aconseja llevar una rutina de hábitos dietéticos adecuados y, de no disponer de tiempo, apostar por comidas rápidas que sean saludables. Ejemplos de ello son las ensaladas de legumbres o de tomate, lechuga y aguacate.




