Pueblos sin niños y, por tanto, sin escuelas. La despoblación extrema que sufre buena parte de la provincia de Salamanca causa estragos en el ámbito escolar, donde cada año se cierran aulas al no contar con las tres matrículas necesarias para que permanezcan abiertas, según la ratio establecida por la Junta de Castilla y León.

Si el curso pasado fueron las aulas de Boada, Mogarraz y San Martín las que dijeron adiós a los alumnos, este año las previsiones indican que serán Valero, Martiago y Aldea del Obispo. Así lo aseguran desde el sindicado CSIF tras haberse cerrado el plazo de matriculación ordinaria para Educación Primaria. “Estos tres pueblos tienen menos de tres alumnos matriculados y por tanto, cerrarán sus aulas”, asegura Sergio Vaquero, responsable de Educación de CSIF. Por su parte, San Muñoz que estaba también en la lista “va a salir adelante, nos han comunicado que no se va a cerrar gracias a la alcaldesa, que ha conseguido las matrículas necesarias”.
Es el drama de los pueblos más pequeños. Sin aula, los niños tienen que desplazarse hasta el municipio sede del colegio.
“Desde hace unos cuantos años es un goteo, siempre hay una o dos aulas que se cierran”, asegura Vaquero que defiende este tipo de aulas ya que permiten “un trato muy personalizado”. Explica que “tienen el mismo número de docentes que en un colegio grande, pero con una atención más individualizada”. Entonces, ¿por qué muchos padres matriculan a otros hijos en localidades cercanas? El motivo suele ser la conciliación por motivos laborales o familiares.

El periodo de matriculación extraordinaria, del 14 de julio al 28 de agosto, podría salvar alguna de estas aulas. De hecho, desde la Dirección Provincial de Educación de la Junta en Salamanca aseguran que todavía es muy pronto para determinar el cierre de las aulas y que el objetivo es no cerrar ninguna.




