Mientras el ambiente festivo comienza a invadir cada esquina de Santa Marta durante la noche del viernes 24, la Guardia Civil de Salamanca desarrolla, paralelamente, un dispositivo de seguridad organizado y meticuloso que acabará dejando un rosario de intervenciones: desde drogas arrojadas por las ventanillas, pasando por armas blancas intervenidas y vehículos con irregularidades, hasta amenazas de extrema gravedad y un robo con fuerza.


La Unidad de Seguridad Ciudadana de Comandancia (USECIC), apoyada por el guía canino del Servicio Cinológico, convierte varios puntos estratégicos del municipio en auténticos filtros de seguridad. El objetivo es claro: impedir que las fiestas se vean empañadas por la delincuencia o por conductas que puedan poner en peligro a los asistentes.











