¿Es grave un cambio de color en las uñas?

Aunque puede ser debido a múltiples causas, es importante acudir al médico para descartar problemas graves

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Uñas de la mano y los pies | Fotografía EP
Uñas de la mano y los pies | Fotografía EP

Muchas veces podemos ver cómo las uñas de nuestras manos y pies cambian de color de manera espontánea y, por lo general, cada una de estas tonalidades puede estar asociada a una dolencia o traumatismo. Según informa MARCA.COM, es lo que se conoce como discromía ungueal o cromoniquia, una anomalía en la coloración de la lámina ungueal (la parte exterior que normalmente vemos de color rosado, aunque es transparente) o del lecho ungueal (la parte interna por la que se desliza la uña al crecer).

Así, varios expertos apuntan las causas del cambio de color de las uñas:

Uñas de color blanco

La coloración blanquecina opaca de las uñas tiene múltiples causas: infecciones (como lepra o malaria); la toma de medicación (quimioterápicos, corticoides sistémicos, retinoides, ciclosporina); algunas enfermedades dermatológicas (alopecia areata, eccema, liquen plano, psoriasis,lupus); enfermedades sistémicas (cirrosis, insuficiencia renal, insuficiencia cardiaca, hipocalcemia, neumonía); déficits nutricionales, traumatismos, tumores y envenenamientos.

Marrón o negro

La melanoniquia suele presentarse por un aumento en el número de melanocitos o activación de los mismos. Es decir, es un simple cambio en la coloración de la piel que suele ser habitual en las personas de piel oscura, que no suele tener importancia y que, a veces, está relacionado con el uso de ciertos medicamentos. No obstante, los especialistas consultados explican que también puede estar asociado a un melanoma de la matriz ungueal, a enfermedades endocrinas y a infecciones.

Amarillo

La coloración amarillenta es habitual en las uñas de personas mayores con engrosamiento de la lámina. Pero también se relaciona con la ictericia (un síntoma de problemas en el hígado, la vesícula biliar o el páncreas), con un aumento de ingesta de carotenos y con el uso de algunos medicamentos, como hidroxiurea, tetraciclinas y antimaláricos. 

“Algunas enfermedades dermatológicas pueden causar también coloración amarillenta, como la onicomicosis, la psoriasis y la alopecia areata”, explica el dermatólogo del Hospital de Alcorcón.

Azul

La coloración azulada es más frecuente con la ingesta de algunos medicamentos como la minociclina, algunos antimaláricos y quimioterápicos. Por otra parte, también puede estar provocada por dolencias como la enfermedad de Wilson y por algunos tumores como el glómico.

Rojo

La eritroniquia puede afectar toda la lámina o presentarse en forma de líneas, y puede deberse a enfermedades dermatológicas, como la psoriasis o la enfermedad de Darier, o a una intoxicación por monóxido de carbono. También a dolencias sistémicas, como el lupus eritematoso, a problemas endocrinos, cardiovasculares, neurológicos, gastrointestinales y enfermedades infecciosas. Por otra parte, es un signo importante a la hora de detectar algunos tumores cutáneos.

Verde

El color verde es debido habitualmente a una infección por hongos o por Pseudomonas aeruginosa y necesita de tratamiento médico en cualquier caso. Este tipo de contaminación suele ser más habitual en las uñas de los pies porque se lavan menos, crecen más despacio y tienen a su alrededor una mayor humedad.

Morado

Normalmente generado por un traumatismo, un golpe fuerte, o un microtraumatismo provocado por el golpeteo continuo durante horas del dedo contra el calzado, algo que suele desembocar en el desprendimiento de la uña. 

En este caso también es importante acudir al especialista, a ser posible en las primeras 24 horas, porque con un correcto abordaje se puede conseguir mudar la uña afectada sin que ésta se desprenda. De esta manera, se evita que esa nueva pieza que va saliendo crezca de manera irregular y se clave en el dedo, provocando otras complicaciones.

Otros cambios

Además de los cambios de color, las uñas pueden tornarse también más blandas, duras o escamosas, o con cambios de forma, en función de la edad, de medicamentos que se estén empleando, de tratamientos estéticos como el uso de esmaltes y quitaesmaltes con acetona, del uso continuado de productos de limpieza sin guantes o como síntoma de enfermedad.

“Hay que tener en cuenta que, según vamos haciéndonos mayores, las uñas se van transformando, son menos transparentes, con un color más amarillento, son más gruesas… Son signos de que vamos envejeciendo. Aunque, de nuevo, debemos consultar siempre con el médico para que un especialista valore esa transformación”, comenta Tejedor.

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